Este domingo 22 de mayo, cita con la naturaleza

Os presentamos la entrevista con el creador de la Feria de vinos naturales que va a tener lugar este domingo en el Montseny, un sitio idílico en Catalunya







Como sociedad mediterránea, nos encontramos que todo tipo de eventos sociales abrazan el vino. Y es que este producto alcohólico, forma parte de nuestra cultura desde la antigüedad. Fue el pueblo fenicio el que expandió la cultura de esta bebida en sus numerosas rutas comerciales. El cultivo de la viña aparece posiblemente en Creta hacia finales del III milenio a.n.e. y en Grecia más tarde. Se cree que la producción de vino empieza en la cultura micénica de donde surge el término vino, que procede de la palabra wo-no y que a su vez deriva del nombre del dios del vino Diwonusos (Dionisios). Desde los inicios, el vino se convierte en una de las bebidas primordiales en los templos religiosos, que aún podemos encontrar en la religión cristiana con gran simbología. Sin embargo, el vino no se ha limitado a ser un elemento tradicional sino que ha evolucionado al largo del tiempo convirtiéndose hoy en día en un importante producto representante del cultivo local. Y es que la mayoría de nosotros vemos el vino como bebida cotidiana o hasta cierto punto festiva, un elemento de unión perfecto en nuestras cenas habituales.

En este artículo, hemos querido indagar sobre esta bebida que tiene sus raíces en los orígenes de la cultura Mediterránea. Preguntándonos hasta qué punto la evolución vinícola presenta una progresión positiva, hemos hablado con Pablo Quiroga que desde Girona ha creado la marca de vinos naturales ‘Solo el amor salvará al mundo’. Y es que, ¿sabemos lo que bebemos?


Pablo comercializa un vino orgánico y natural, términos que se diferencian del concepto ‘ecológico’. Quiroga, nos recuerda que un vino orgánico exige que sea producido utilizando uvas de gran sanidad natural provenientes de viñedos que interactúan con todo el ecosistema de la tierra. Esto permite respetar el equilibrio natural de su entorno que incluye el clima, suelo, hierbas, insectos… Además, son vinos libres de aditivos químicos o industriales.




Primero de todo, nos preguntamos cómo surge el proyecto de ‘Solo el amor salvará al mundo’. ¿Cómo llegamos a este pueblo de l’Emporda y a iniciar esta iniciativa?

Mi trayectoria hacia la producción de una nutrición consciente surge cuando estaba estudiando Enología. Durante mi formación, fui consciente de la cantidad de ingredientes que se añaden a los vinos durante el proceso de producción. Es a partir de este momento, que poco a poco nace la iniciativa de ‘Solo el amor puede salvar el mundo’, porque en el fondo yo quiero hacer todo lo que esté a mi alcance para cambiar, salvar el mundo!! Y, desde Argentina acabe en el Emporda porque es una zona que ofrece un paraíso climático, un sitio idílico para cultivar.



Centrándonos en el producto, hemos diferenciado entre vinos ecológicos y naturales. Los vinos ecológicos requieren ser creados a partir de uvas de cultivo libre de fungicidas sistémicos, pesticidas y de herbicidas químicos, sin embargo, es posible que contengan todo tipo de otros elementos como lácteos. ¿Qué productos podemos encontrar en un vino ecológico? ¿Cuál es el objetivo de incluir estos ingredientes?

La industrialización de los productos supone un coste muy elevado para nuestros productos. El hecho de globalizar sabores requiere que lo que estamos consumiendo se convierta en un ‘caldo de pociones’ que incluye una gran variedad de ingredientes. En eneologia, el término ecológico, requiere que el vino sea producido a partir de uvas provenientes de cultivos ecológicos pero muchos de estos productos incluyen ingredientes como claras de huevo o lácteos para por ejemplo potenciar la untuosidad en el caso de los vinos tintos. Además, los vinos ecológicos pueden llevar hasta 90mg de sulfito por litro, elemento que se utiliza para cortar la fermentación pero que en altas dosis es nocivo para el ser humano. Esto refleja la importancia de ser consciente de cómo se ha producido cada producto que ingerimos, aunque este sea socialmente aceptado como ‘healthy’.




La marca ‘Solo el amor salvará el mundo' abraza una variedad de vinos. ¿Nos podrías compartir sus tipologías y correspondientes características?

De alguna manera, yo me dedico a jugar con el que me da la tierra. Mi objetivo es fermentar todo lo que pueda. El año pasado creamos 24 tipos de vinos y las 18 hectáreas de cultivo incluyen variedades como el Macabeu, el Sauvignon o el Chardonnay. Actualmente, hemos creado vinos a partir de flores y hierbas que se caracterizan por tener una graduación muy baja de alcohol. La tierra es una farmacia en movimiento y solo tenemos que ser conscientes de cómo utilizar todo lo que nos ofrece.


Debido a su importancia en la cultura mediterránea, el cultivo de viñedos supone en países como Francia y en España alrededor de un millón de hectáreas. Debido al hecho, que solo un 13% son de origen ecológico, consideras que tiene un efecto dañino para nuestras tierras?

La consecuencia de cultivar masivamente se podría categorizar de ‘cruel’ para la tierra. Mi manera de entender el sistema de producción se basa en meditar el Emporda con el objetivo de crear un cultivo y un proceso biodinámico. Mis cultivos (en el video vemos como Pablo nos hace un pequeño spoiler de sus viñedos) se basa en crear ecosistemas. Además, por muy controversial que pueda parecer, dejar de utilizar ciertos productos tan nocivos para el medioambiente acaba siendo muy positivo ya que evita enfermedades a largo plazo.


Ahora hablando de los efectos del vino en el cuerpo humano. Actualmente hay un debate respecto al hecho de si el vino se presenta como una bebida que en dosis moderadas puede ser beneficiosa para el cuerpo humano en aspectos cardiacos y digestivos. Sinceramente, crees que el vino es una bebida beneficiosa o simplemente es una forma de justificar nuestra cultura?

El vino forma parte de nuestra cultura y es una forma de poder alegrarnos en unión. Para que un vino pueda ser beneficioso, nos tenemos que centrar en analizar los ingredientes y el sistema de producción que lo han hecho posible. Más allá del porcentaje de alcohol que pueda conllevar, para poder beber vinos nutritivos tenemos que ser conscientes de cómo se ha creado. Además, uvas como las de Chevignon, se consideran especialmente beneficiosas para el corazón.



Y este domingo 22 de mayo, podemos conocer de cerca vuestra iniciativa en la Feria de Vinos naturales en el Montseny. ¿Qué encontraremos el domingo?

Amor internacional! Encontraremos productores que comparten sus vinos con nosotros desde Terra Alta o Tarragona. También compartiremos una iniciativa de reciclaje del vidrio para poder ofrecer unas botellas de vino sostenibles y reutilizables. Haremos charlas y debates para compartir nuestras experiencias con el proceso de producción y auto nutrirnos. Y como la comida tampoco podía faltar, una familia nos cocinara con productos km 0, una vuelta a la casa de la abuela, de alguna manera. Y tampoco faltará un poco de música para cuando el vino nos pone contentos del todo.

Y por último, os invito a todos los que no podáis venir este domingo a la cosecha de uva en mis cultivos que empieza en agosto. Para poder formar parte activa de como creamos nuestros vinos!








Desde bCNgREENLIGHT, queremos agradecer a Pablo Quiroga por haber compartido con nosotros esta iniciativa de vinos naturales que nos ofrece herramientas para poder vivir un estilo de vida sostenible.

Somos lo que bebemos, unámonos a impulsar una cultura vinícola respetuosa con nuestro cuerpo y nuestro medioambiente.


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